Abr 27 2018

Un hecho sin precedentes: líderes de las dos coreas se reúnen para establecer la paz.

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, sostuvieron su primer encuentro en una zona fronteriza desmilitarizada luego de que hace más de medio siglo ambos países se encontrarse en guerra.

“Una nueva Historia empieza desde ahora. En el momento en que empieza una era de paz”. Es el mensaje que ha inscrito Kim Jong-un, el líder supremo norcoreano, en el libro de honor al comenzar una cumbre histórica, la que celebra con el surcoreano Moon Jae-in en la Casa de la Paz en Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada que separa a sus dos países.

Los líderes coreanos celebraron un encuentro histórico para concretar un pacto de paz y ponerle fin a la guerra que lleva más de medio siglo entre ambas naciones.

Con semblante serio, y acompañado de una abundante comitiva de funcionarios y guardaespaldas, descendió los escalones que le llevaban a la línea de demarcación militar, el escalón de cemento que separa las dos Coreas en el Área de Seguridad Conjunta. Allí, entre las casetas azules reservadas para las conversaciones militares, y al otro lado de la frontera, le esperaba Moon. Inmediatamente, los semblantes tensos se trocaron en sonrisas. Kim atravesó la marca de cemento para convertirse en el primer líder norcoreano que pisaba suelo del sur.

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Tomado por sorpresa, pero de buen humor, el presidente surcoreano aceptó de buen grado. Los dos, tomados de la mano espontáneamente, saltaron a suelo del Norte para estrecharse allí también la mano, entre suspiros ahogados de asombro -y fuertes aplausos- de los presentes.

“Estaba contento de que nos reuniéramos en este lugar histórico y es realmente conmovedor que haya recorrido todo este camino hasta la línea de demarcación para recibirme en persona”, dijo Kim. Por su parte, Moon replicó que “ha tomado una gran decisión al venir aquí”.

Ambos líderes (el joven autócrata de 34 años y el antiguo abogado de derechos humanos de 65) brindaron por la paz, mientras intercambiaban unas palabras.

El resto de la ceremonia de bienvenida transcurrió como estaba planeado. Kim, visiblemente más relajado, saludó a los dos niños que le entregaron un ramo de flores. Como todo, incluso ese gesto estaba cargado de simbolismo: los pequeños provenían de la aldea de Taesongdong, el único pueblo habitado por civiles surcoreanos dentro de la Zona Desmilitarizada.

Tras firmar en el libro de honor, comenzaron las conversaciones propiamente dichas, en un ambiente distendido, casi incluso desenfadado. Moon expresó su esperanza de visitar “pronto” Pyongyang, Kim la de mantener reuniones frecuentes. El líder norcoreano recibió con sorpresa la noticia de que su hermana, Kim Yo-jong, se ha convertido en una celebridad a este lado de la frontera tras su visita durante los Juegos Olímpicos de febrero. Ella, una de las integrantes de la comitiva norcoreana, se sonrojó, según el portavoz presidencial surcoreano Yoon Young-chan.

El encuentro es el primero luego de 11 años, y sirvió para preparar la reunión que tienen previsto celebrar en mayo o junio Kim Jong-un y el presidente estadounidense, Donald Trump.

“¿Por qué no acordamos una paz que suponga un regalo para el mundo?”, afirmó el líder surcoreano. “En las últimas siete décadas no hemos podido hablar y podríamos estar hablando hoy todo el día”, continuó Moon. Kim, por su parte, remarcó que esta cumbre se acordó y organizó en apenas cien días.

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Aunque pocos analistas confían en que el líder norcoreano acceda a deshacerse por completo de un programa nuclear que considera garantía de supervivencia de su régimen y su país.

Por: Dominick Iglesias