Jul 26 2018

Boron: El oscuro interés geopolítico de EE.UU al financiar un golpe blando en Nicaragua

Por: Resistencia 2.0

El sociólogo y politólogo argentino, Atilio A. Boron, actualmente uno de los más relevantes pensadores latinoamericanos sobre geopolítica mundial, formuló una metáfora ingeniosa sobre la actual situación de la revolución sandinista, y analizó el oscuro trasfondo geopolítico y el interés de Estados Unidos al financiar un golpe de Estado en Nicaragua.

Boron atina que en la difícil coyuntura actual en Nicaragua se ha precipitado un verdadero aluvión de críticas. Y asegura que la derecha imperial y sus epígonos en América Latina y el Caribe redoblaron su ofensiva con un único y excluyente objetivo: crear el clima de opinión que permitiera derrocar sin protestas internacionales al gobierno del Presidente Daniel Ortega, elegido hace menos de dos años (noviembre del 2016) con el 72 por ciento de los sufragios.

En este sentido, explicó que esto era previsible; pero lo que no lo era fue que en esa arremetida participaran con singular entusiasmo algunos políticos e intelectuales progresistas y de izquierda que unieron sus voces a la de los lenguaraces del imperio.

“Un notable revolucionario chileno, Manuel Cabieses Donoso, de cuya amistad me honro, escribió en su flamígera crítica al gobierno sandinista que “la reacción internacional, el ‘sicario’ general de la OEA, los medios de desinformación, el empresariado y la Iglesia Católica se han adueñado de la crisis social y política que gatillaron los errores del gobierno. Los reaccionarios se han montado en la ola de la protesta.”, explicó el escritor.

Desde su artículo “Nicaragua, la revolución y la niña en el bote”, el filósofo argentino refiere que la derecha vernácula y sus amos extranjeros se adueñaron de la crisis social y política en Nicaragua, dato éste de trascendental importancia que no puede ser soslayado o subestimado.

Boron se hace la siguiente pregunta, si ¿Alguien en su sano juicio puede suponer que la destitución del gobierno de Daniel Ortega instauraría en Nicaragua una democracia escandinava?

Sobre lo planteado, explica que una debilidad común a todos los críticos es que en ningún momento hacen alusión al marco geopolítico en el que se desenvuelve la crisis en Nicaragua.

“¿Cómo olvidar que México y Centroamérica es una región de principalísima importancia estratégica para la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos? Toda la historia del siglo veinte está marcada por esta obsesiva preocupación de Washington para someter al rebelde pueblo nicaragüense. A cualquier precio. Si para ello fue necesario instaurar la sangrienta dictadura de Anastasio Somoza a la Casa Blanca no le tembló el pulso y actuó en consecuencia”, dijo.

El filósofo recuerda que esta acción fue criticada por algunos representantes Demócratas en el Congreso de Estados Unidos por el respaldo que Franklin D. Roosevelt le otorgaba al dictador Somoza, éste se limitó a responder que “sí, es un hijo de puta pero es NUESTRO hijo de puta.” Y las cosas no cambiaron desde entonces.

“Cuando el 19 de Julio de 1979 el Frente Sandinista derrotó al régimen somocista, el presidente Ronald Reagan no titubeó un minuto en organizar una operación mafiosa de tráfico ilegal de drogas y armas a los efectos de poder financiar, más allá de lo que autorizaba el Congreso de Estados Unidos, a la “contra” nicaragüense. Se conoció todo esto bajo el nombre de “Operación Irán-Contras”, rememoró.

Atilio A. Boron, se pregunta hoy si podemos ser tan ingenuos para obviar estos antecedentes, o para pensar que esas políticas intervencionistas y criminales son cosas del pasado?

Un país, además, que en tiempos recientes ha planeado la construcción de un canal interoceánico –financiado por capitales chinos-que competiría con el de Panamá, controlado de hecho, si no de derecho, por Estados Unidos. Estos no son datos anecdóticos sino de fondo, indispensables para calibrar con precisión el marco geopolítico en que se desenvuelven los trágicos acontecimientos de Nicaragua”, atinó.

Para Boron se trasladó buena parte de los mercenarios que protagonizaron las “guarimbas” en Venezuela a Nicaragua, y están aplicando ahora en Nicaragua la misma receta de violencia y muerte que se enseña en los manuales de la CIA. Lo que ve como conclusión, que la caída del sandinismo iba a debilitar el entorno geopolítico de la brutalmente agredida Venezuela, y aumentaría las chances para la generalización de la violencia en toda la región.

Valiéndose de la non fiction, el analista político, refiere que estando recientemente en el Foro de Sao Paulo, que tuvo lugar en La Habana, pudo deleitarse en la contemplación del Caribe. Donde divisó a lo lejos un frágil botecito. Lo manejaba un robusto marinero y, en el otro extremo se encontraba una joven muchachita. El timonel parecía confundido y se esforzaba para mantener el rumbo en medio de una amenazante marejada.

Se me ocurrió pensar que esa imagen podía representar con elocuencia al proceso revolucionario, y no sólo en Nicaragua sino también en Venezuela, Bolivia, donde sea. La revolución es como aquella niña, y el timonel es el gobierno revolucionario. Este se puede equivocar, porque no hay obra humana a salvo del error; y cometer errores que lo dejen a merced del oleaje y pongan en peligro la vida de la niña”, narró.

Y continuando con su parangón, dijo que para colmo, no muy lejos se dibujaba la ominosa silueta de una nave de guerra de Estados Unidos, cargada de armas letales, escuadrones de la muerte y soldados mercenarios.

¿Cómo salvar a la niña? ¿Botando el timonel al mar y dejando que se hunda el bote, y con él la niña? ¿Entregándola a la turba de criminales que se agolpan, sedientos de sangre y prestos para saquear el país, robarle sus recursos y violar y luego matar a la jovencita?”, se pregunta el Premio Internacional José Martí (Unesco, 2009).

Boron ve que estas interrogantes conlleven a una solución. Y asegura que más productivo sería que algunos de los otros botes que se encuentren en la zona se acerquen al que está en peligro y hagan que el desastrado timonel enderece el rumbo. Y asegura que hundir al que lleva a la niña de la revolución, o entregarla al navío norteamericano difícilmente podrían ser consideradas soluciones revolucionarias.